Busco desafiarme, desestabilizando lo que yo misma voy estableciendo. Obro apoyándome en rituales y oráculos, en lo lúdico y el humor, en la espiritualidad y el misterio y en la tierra misma. El arte me es posible en este movimiento.
Hago esto en tiempos diferentes y muchas veces simultáneos: lo rápido y lo lento. En lo rápido me arriesgo y actúo, me muevo desde lo más profundo, por impulsos y visiones, medios que me permiten avanzar con una certeza silenciosa. Mi cuerpo es el vehículo que estimulo para irrumpir en el cosmos configurando situaciones vertiginosas de exploraciones urgentes de lo que me rodea.
El segundo tiempo, el lento, es para la digestión y el entendimiento de aquello. Proceso lo producido en ese hacer veloz documentándolo detalladamente para, luego, analizarlo como registros que, constelados con materiales, recursos y herramientas de todo tipo, establezco como potencial en artes.
Soy diversa mientras, soy muchas. Esto me posibilita armar juegos y partidas múltiples de los que resultan mis estrategias de desplazamiento como artista. Creo entonces arte desde mi experiencia, esa que atravieso desde lo propio y singular hasta lo del todo universal: así sucede el percibirme.
Catalizo esto en negociaciones con los sistemas, remezclando lo que produzco como problemáticas, reparándolas y configurándolas en performances, videos, registros sonoros, instalaciones, fotografías, pinturas, textos e interacciones con otres artistas como prácticas en arte.
Vivo el arte como antídoto y sanación.