K E R O L I N S

Materialidades – 130 latidos bajo el agua




(11 de julio de 2024)

 

 

Hoy hablaré sobre algunas de las materialidades, que son parte palpable y visible de este proyecto.

 

Empecemos con la arcilla, mi querida gran amiga. Con ella mantengo una relación cotidiana al tomar sus matices colorados, diluidos en agua para dibujar sobre la Pizarra Mágica, tantas experiencias vividas o proyecciones de experiencias futuras. Además, gracias a las cualidades plásticas de la arcilla, pude manifestar proyectos como: “MANDALA DE ADOBES”, “CONVIVENCIAS” incluso fue parte importante de “LA FLOR DE LA JARILLA”, todas estas son obras y obrares de años anteriores.

 

Hay algo que siento usualmente en relación al proyecto “La Flor de la Jarilla” y la arcilla, se los comparto en esta pregunta larga:

 

¿Será que esta materia/sustancia rojiza, que compone las bardas y que tanto impacto me causó cuando vine a vivir a la provincia de Neuquén a los siete años, emerge luego como una suerte de hada madrina en mi carrera artística?

 

¡Plin! ¡Magia de arcilla! jajaja

 

Ella, con sus silicatos, no solo trae sustancia, sino también las memorias de símbolos bíblicos y de una geografía que en otro momento fue mar. Prueba de ello son los restos de animales marinos, caracoles, conchas de mar que se han encontrado incrustados en la meseta patagónica.

 

Y ahí voy entre la arcilla y el mar, el mar y la arcilla.

 

Y ahí aparece el otro elemento: las conchas de mar, ya sean como materia prima o como fuente de inspiración.

 

Cuando estoy en la playa, disfruto del contacto de las plantas de mis pies con las conchillas rotas que forman mantos texturados sobre la arena; o me detengo a observar las características, coloraciones y formas que presentan estas piezas. Según leí por ahí, estos exoesqueletos, compuestos mayormente de carbonato de calcio, se adaptan a los ambientes metamorfoseandose según la alimentación de los moluscos que residen en ellos. Existe ahí toda una estrategia de supervivencia, de camuflaje.

 

Antes de seguir adelante; quiero aclararles lo siguiente: a medida que comencé a relacionarme con esta materialidad, me fui enterando de la utilidad y la nutrición que brindan, en sus diferentes etapas, a los ecosistemas marinos. Se que en las fotos que acompañan este posteo se puede observar que estoy juntándolas, pero por todo lo que les cuento arriba, es que me comprometo al finalizar este proyecto a devolver las conchas de mar a su entorno natural. Una vez aclarado esto, sigo…

 

La motivación inicial fue mezclar las conchillas molidas con arcilla para modelar las piezas que constituyen la instalación principal de “130 Latidos bajo el agua”, a la vez estas funcionan como molde o modelo, para estudiar y recrear su morfología.

 

Hay algo de estos cuerpos, que me llevó relacionar las conchas de mar con mi propio cuerpo y el esqueleto humano, esa parte de nuestro organismo que nos sostiene y da estructura. Ahí encuentro ese hermanamiento de los componentes químicos que son los mismos de los que estamos hechos:  tanto en esas defensas/cuerpos de moluscos acuáticos, como en estructuras esqueléticas de humanos/mamíferos terrestres.

 

De esta conjunción de arcilla/barro y conchas de mar surge: Retrato de artista.

 

Luego verán que existen otros cruces que tienen que ver con referentes y demás, pero por ahora les dejo estos relatos, reflexiones, como quieran llamarlos, sobre las materialidades que encarnan las manifestaciones artísticas por las que ando buceando asistida por la riqueza y la diversidad de la madre naturaleza.

 

Gracias por acercarte un poco más, nos encontramos en la próxima entrada de blog

 

 

 

 

 

 

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